Son argentinos, se inspiraron en Elon Musk y lanzarán su propio cohete

Tecnología 03 de noviembre de 2020 Por Mariana Reinke para Diario La Nación
Pablo Vic y Gerardo Natale en la compañía con el Aventura 1 detrás
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"Ser un emprendedor es como comer vidrio y pararse en el abismo de la muerte", repetía Elon Musk, que en mayo pasado lanzó con éxito el Space X al espacio. Ese evento fue motivador para los argentinos Pablo Vic y Gerardo Natale. Solo faltan un par de meses para que el Aventura I, que nació hace 15 años, pueda despegar. Con una inversión de casi US$2 millones, la fecha estimada es enero.

Si bien el emprendimiento se inició en 2005, la relación de Vic, hoy con 46 años, con las ciencias cósmicas es larga. Cuando tenía ocho años ya amaba el modelismo espacial. En esa época pasaba horas armando vehículos siderales que sus familiares le traían del exterior. Como los armaba muy rápidamente, empezó a fabricarlos él mismo como hobbista.

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En el secundario se escapaba de la escuela e iba a instituciones públicas para implementar sistemas de cohetes. Allí construyó un lanzador espacial con características desconocidas: un cohete antigranizo.

Su idea original fue llevada a la práctica, pero no tuvo alcance comercial. A pesar de ello no se desanimó. Entendía que "había razones más allá de la ciencia que tienen que ver muchas veces con la gestión".

Su destino astral debía esperar un tiempo más. Se recibió de licenciado en Economía y comenzó a trabajar en una multinacional de tecnología. En esa empresa conoció a Natale, que era ingeniero en sistemas y trabajaba en otro proyecto. Enseguida tuvieron afinidad por los temas cósmicos.

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Desde siempre a Natale también le interesaron las cuestiones astronómicas, todavía conserva un telescopio con tubo de cartón que recibió de regalo cuando era niño. "Nos quedábamos hablando hasta horas de temas del espacio", cuenta Vic a LA NACIÓN.

Una de esas noches, Vic le comentó de una publicación de J. C. Whitehead del Lawrence Livermore National Laboratory, en la que se analizaba un tamaño mínimo de lanzador factible, a la vez que se remarcaba la falta de tecnología suficientemente miniaturizada para poder lograrlo.

Por el año 2011, los emprendedores Pablo Vic y Gerardo Natale durante una prueba en un campo Por el año 2011, los emprendedores Pablo Vic y Gerardo Natale durante una prueba en un campo "La discusión en ese tiempo era cuál era el tamaño mínimo de un cohete espacial para alcanzar la órbita terrestre. Era el apogeo de los grandes lanzadores capaces de transportar satélites de varias toneladas", cuenta Vic.

Inmediatamente, le propuso a su amigo que lo acompañe a desarrollar esa tecnología para poner un cohete en el espacio. Y a finales de 2004 comenzaron a desarrollar las 18 tecnologías núcleo fundamentales para poner en órbita un vehículo espacial ultraliviano. "Era difícil disminuir el peso y hacerlo eficiente. Esa era la clave del proyecto", relata Natale.

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Fuente: Mariana Reinke para Diario La Nación

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