Vivir de un subsidio del Gobierno sin trabajar, es una deformación cultural que hay que erradicar. 

Opinión 04 de octubre de 2020 Por Dr. Omar De Marchi (*)
1596976529_710533_1596976821_noticia_normal

Hay que salir del círculo vicioso y asfixiante de creer que el Estado resuelve todo. A juzgar por los resultados, el Estado termina complicando todo, por ineficiencia y corrupción.

Un gobierno que desconfía de tu libertad te prefiere de rehén.

Una forma moderna de esclavitud es seguir pidiéndole a los gobiernos que te resuelvan la vida. Porque no lo hacen gratis. Un subsidio a fin de mes se paga con obediencia y mansedumbre. Te acostumbras a esa telaraña y quedas atrapado de por vida. Ese es el problema de Argentina.

EL CAMINO
Hay que transformar los subsidios en empleos transitorios (1 año) en tareas de mantenimiento en escuelas, comisarías y hospitales. Con trabajo acorde al dinero que recibe.

U otra opción de recibir un solo monto igual al que recibiría en un año, en un crédito sujeto a devolución
El crédito debe servir para comprar máquinas, herramientas o poner un comercio.

Es posible que a 2 de cada 3 no les vaya bien, pero al que le fue bien seguro tomará un par de empleados. Y el círculo volverá a ser virtuoso. El empleo lo genera el sector privado y no el público.

Los inmigrantes que hicieron grande la Argentina sabían que se las tenían que arreglar, y lo hacían con creatividad y mucho trabajo, y los resultados llegaban.

Y el ejemplo que dejaban a sus hijos era la perseverancia y la iniciativa. La frase era: “nada se consigue sin esfuerzo”

El que tiene talento para montar una empresa lo hace, y da empleo a gente que tiene otros talentos. El aparato estatal se reduce, y pone foco en educación, seguridad, salud e infraestructura.

La educación debe ser buena, la policía cuidarte y la salud curarte. Valorar lo básico. El motor que debe activar todo, es el espíritu de progreso natural que habita en la gente.

Vivir de un subsidio del Gobierno sin trabajar, es una deformación cultural que hay que erradicar. Debemos alentar a que la gente imagine su propio destino y eliminar trabas que frenan iniciativas.

Hoy, la mitad de los argentinos vive de un subsidio del Gobierno. Eso aplasta, achata, adormece. Y empezamos a ver normal, lo que no es anormal.

No está bueno que alguien viva sin trabajar, y quien así lo hace, es víctima del sistema. Debe rebelarse y exigir trabajo, dignidad.

Debemos salir del círculo vicioso de creer que la solución está en la mano dadivosa de la política.  Allí sólo encontrarán más dependencia y menos libertad. La política debe ocuparse de generar condiciones para que haya inversión, empleo genuino y educación de calidad. ¡VAMOS!

(*) El autor es Diputado Nacional por Mendoza de Juntos por el Cambio

Te puede interesar