Por la cuarentena el boliche "Abaricia" le dijo adiós a Luján

Opinión 21 de junio de 2020 Por Redacción
El reconocido boliche Lujanino cerró sus puertas a causa de la extensa cuarentena. En la nota los detalles
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Si duda alguna el virus del coronavirus cambió para siempre nuestro día a día. Ante una situación tan preocupante el aislamiento es, fue y será un mecanismo útil y necesario para contener el avance del virus. 
Dicho y aclarado esto, y así la realidad lo indica, esta medida no puede ser “eterna”. No lo puede ser porque la sociedad ya no soporta ni soportará un periodo tan largo de distanciamiento, de agotamiento mental y sobre de todo de inactividad económica.

Las medidas adoptadas por el gobierno nacional tienen, como sustento teórico, una causa noble: el cuidado de la vida. Nadie discute esto, pero debemos reconocer y aceptar que las decisiones tomadas en el marco del aislamiento social han tenido consecuencias económicas irreparables. 

Cientos y cientos de emprendedores han cerrado sus puertas y con el cierre de ellas, también se apagaron sueños, se tiraron a la basura años y años de esfuerzo e inversiones, pero lo más lamentable y grave es la perdida de fuentes de trabajo.

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Esto es lo que le pasó al reconocido boliche Abaricia, un clásico de Luján de Cuyo, elegido por miles de jovenes de toda la provincia para disfrutar los fines de semana. Su propietario, el emprendedor Maxi Garritano, expresó a este medio: “el dueño del local no pudo aguantar más y no me quedó otra que entregarle las llaves y cerrar el boliche”.

Lo que le pasó a Abaricia, al igual que a miles de comercios de nuestro país, fue por la falta de un estado inteligente. Un estado que está “presente”, para un determinado estrato social de nuestro país, pero total y completamente ausente para quienes “laburar” día a día y generan empleo. 

Los especialistas aseguran, analizando los resultados del día a día, que la estrategia epidemiológica del aislamiento social, preventivo y obligatorio no se manejó adecuadamente por parte del presidente Alberto Fernández. Si a esto le sumamos la falta de responsabilidad de muchos mendocinos de no cumplir con las medidas preventivas y la falta de control en muchos lugares de la provincia, el coctel fue explosivo.

Cerrar todo, emitir pesos y volcarlos a la calle, sin un plan solido a corto, mediano y largo plazo que permita superar esta crisis sin víctimas económicas, ha sido un error, un grave error que tendrá consecuencias inciertas e inconmensurables.

Las preguntas, aplicable a muchos casos, son: ¿De qué van a vivir los empleados de Abaricia de ahora en adelante?, ¿Cómo pagará Abaricia las cuentas que quedaron pendientes con proveedores, alquileres, impuestos, etc.? 

Al popular bono de $ 10.000 (que alcanza para sobrevivir solo una semana considerando los datos de la última medición de la canasta básica) ya no se puede entrar, por ende, los empleados de Abaricia, no lo podrán cobrar y entonces la pregunta es: ¿qué hacemos con ellos?. ¿Cómo se los va a ayudar? 

Escribir, y tal vez responder esta pregunta en redes sociales, sea algo fácil. Lo que no es ni será fácil, es la que se le “viene” de ahora en adelante para estos empleados que podían, con su trabajo, llevar un plato de comida a la mesa.

¿Alguien los asistirá?, ¿saldrá el estado nacional a “bancarlos”?. Abaricia fue un gran boliche, un lindo lugar de diversión y esparcimiento. El espíritu emprendedor nunca muere y sobre esta determinación, seguramente y resurgiendo de las cenizas, el “Maxi” volverá cuando todo esto pase. Dios quiera que sí.

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