Hace un mes que estamos encerrados

Superación 22 de abril de 2020 Por Jessie Lis Porcilio
Pasó un poco más de un mes que estamos encerrados. Algunos más, otros menos. De igual forma todos padecemos esto. El mundo está casi detenido, al petróleo lo venden en negativo el alcohol está por las nubes.
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No más besos, no más abrazos por tiempo indeterminado (¡qué horror, que triste!) y es ahora cuando nos damos cuenta de que son tan necesarios. Tampoco hablar de juntarse con la familia, amigos, compañeros de trabajo. Los extraño tanto, tantísimo! (Énfasis dramático novelesco).

La vida se ha puesto difícil en lo cotidiano, alcohol por acá y por allá, nuevos rituales de limpieza, compulsión diría en muchos casos, filas en todas partes y cuando salimos parecemos un cirujano a punto de operar o un forajido cual película de western. Ni hablar de los altos precios, la escasez de productos, y tantas cosas que deseamos como esa big mac (jaja tengo alma de gorda) o la última película para ir al cine, salir a caminar, correr, bicicletear y tantas actividades que no podemos hacer por un largo tiempo más.

Ese toque de las 07 pm de los bomberos que te dice: “ya no tenés excusas para andar por la calle”. A tu casa, recordatorio que por el momento no somos del todo libres, sentir que estamos en una guerra (aunque nunca he estado en una, gracias a Dios), como en las películas.

Afirmo: no me gusta la sirena de los bomberos, igual ellos unos héroes, así como los médicos, enfermeros, personal de seguridad, empleados estatales, del transporte, de la limpieza. ¡Que agradecida estoy con y por ellos!

Me cansé de ver TV, la compu, el teléfono, la radio, aunque sólo lo uso lo indispensable, disfruto más la vida real.

No todo es malo en el encierro, démosle chance. Manejar los tiempos... ¿o nos manejan en realidad? (para pensar), tomar un té o un mate sin que nadie te apure, te corra, jugar con los vecinitos que se cruzan (aunque recibirlos implica temor por ellos) para jugar, hacer tareas y ¡ejercicios Jessie!!. Sentir que buscan eso con que antes los cansaba: besos y abrazos, bueno apretujones. Paréntesis de tía y observadora: te recomiendo que siembres, inviertas en los niños que tenés a tu alrededor con estas muestras de amor, cuando esto pase (ahí vamos de nuevo con los límites), vas a contribuir con personas sanas, fuertes, íntegras. Son el mayor tesoro y la mayor recompensa.

Obvio, también está bueno pasar tiempo con la familia, para quienes viven con ella, hablar de cosas que antes no parecían importantes, y sí, se puede, aunque a veces no estemos de acuerdo, porque somos únicos e irrepetibles, pero también reír, llorar, enojarnos, reconciliarnos, comer juntos (ahí va la gordi otra vez), jugar, cocinar, etc. etc. etc.

También algo genial es el de hacer cosas que antes en ese correr detrás del viento posponíamos o no pensábamos hacer. En mi caso, arreglé el barral de la cortina del baño y el cosito famoso de la mochila del inodoro, hice salsa (décadas sin hacer), planché parvas de ropa por largas horas (desempleada de tintorería desde ya), ordené, limpié y contando, cosí un jean al peque, bordé un moño a la nena, me acerqué poco a la cocina (no me conviene aunque tengo muy buenas ideas) y quién sabe cuántas cosas más haré por el tiempo que esto reste...ahhh tengo un libro que cada vez que me pongo, surge algo.

¿Has disfrutado, como yo, de ese cielo limpio, de esas noches silenciosas? ¡wow que sonido imponente tienen esos silencios!!, que sólo se ven interrumpidos por algún grillo, perro, gato o colectivo, y este otoño tan lindo que vemos, aunque sea desde adentro sin poder disfrutarlo más? Nota aclaratoria: al menos no se barre, la policía no nos deja.

La verdad, no sé si me voy a enfermar, Dios quiera que no, pero tampoco tengo miedo, sólo por quienes me rodean, aunque dicen en todas las cadenas del miedo y del desánimo que el 70% de la población argentina lo tendrá.

Vieron que la vida nos cambió para siempre desde hace un poco más de un mes atrás, pero espero que este freno de mano después de andar a unos 200km/h nos ayude a crecer, mejorar, cambiar, valor a cada persona, a cada cosa, cada momento porque vienen y pufff..como dicen: uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, o sí.
Espero que Dios tenga misericordia de nosotros y obre milagros con la salud de todos y con la economía de todos, del diario vivir, los planes a futuro y ¡las vacaciones! Jajjaa

30 días y contando... un balance bastante profundo y positivo comparado con una vida vivida y una proyección confiando en Dios que todo lo que permita será para bien, como cada cosa en la vida que me ha tocado, feliz o no, y sé que con Él mis días los vivo con gozo y esperanza hasta mi eterna redención.

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