Todo es cuestión de pulsar en donde dice “ir” y listo. Eso es todo

Superación 18 de abril de 2020 Por César Serrani Ingeniero y Docente
Compartimos una carta elaborada por el Ingeniero y Docente César Serrani a 65 años del fallecimiento de Albert Einstein
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Y es cierto, porque las cosas andan. Aunque ese “todo” es un todo relativo. Relativo a esa persona que usa el GPS y el mismo lo lleva a su destino.  Pero si ahora el marco de referencia son quienes están detrás el desarrollo científico, entonces aquello no es “todo”. Falta aún describir dicho desarrollo, que sostiene a la tecnología, el desarrollo físico que engendró al científico y, si queremos cerrar el círculo, falta llegar a las personas humanas y reales que describieron esos fenómenos físicos que son la base de todo.  

Disfrutamos gozosamente de un nivel de tecnología que se vincula tanto con satélites que vuelan por sobre nuestras cabezas cómo con fenómenos cuánticos que existen en lo más profundo de nuestros átomos y en los de los materiales que nos rodean. Y resulta ser que, tanto en un extremo como en el otro, la dinámica de la física es diferente a la que concebimos todo el tiempo, basada en nuestra mezquina experiencia. Para la ciencia mundial fue radical interpretar a fondo esa diferencia para construir el mundo tecnológico que hoy disfrutamos. 

Hoy se cumplen 65 años del fallecimiento de quien fuera una de las mentes más hábiles de los últimos tiempos capaz de curiosear esos rincones, de marcar esas diferencias, de enseñarnos su verdadera dinámica y de mostrarnos la forma de comprobarlo experimentalmente. Capaz de decirnos que en la bóveda celeste las cosas no están dónde las vemos,  que la imagen del sol es una imagen 8 minutos vieja, que el tiempo y el espacio ya no son más variables absolutas sino relativas y de hecho una misma cosa. Qué conviene tenerlo en cuenta porque sino los satélites del GPS serían precisos solo unos minutos después de haberlos instalado y nunca más, porque no existirían las operaciones láser de la vista, los actuales paneles solares no tendrían explicación alguna, nunca hubiésemos visto televisión con nitidez, usado cámaras fotográficas digitales ni calentado el almuerzo en un microondas. 

Tal fue su impacto que con el nace la actual ciencia moderna.  

Hoy, 18 de abril, hace 65 años y después de haber pronunciado en alemán unas palabras que la enfermera no entendió, fallecía en Estados Unidos Albert Einstein. La persona que describió  la forma que tenemos actualmente de ver el universo, qué completo lo que se conocía del mismo hasta su momento y que por lo tanto definió las bases de mucha de la tecnología que usamos actualmente, que tuvo impacto en la física, en la historia de la ciencia y en la política. 

Hijo de un padre descripto como bondadoso y amable,  de una madre alta y resuelta,  Sobrino de un ingeniero. Dos esposas,  aficionado al violín,  controversial en sus colegios en cualquiera de los  niveles por los que pasó,  nacido en Ulm, una ciudad al sur de Alemania. Contemporáneo de nombres que creíamos de ecuaciones: Curie, Planck, Lorentz, Schrödinger, Bohr, pero al final de todo una persona simplemente. Y por sobre todo, con capacidad de  imaginación y talento científico, combinación que agradeceremos muchas generaciones más. 

Albert Einstein, un genio que subió a los hombros de quienes ya estaban en hombros de gigantes. 

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